CESTOS DE CORTEZA

Por A.G.N.

09 de Febrero de 2012

        Improvisar recipientes con medios de fortuna, es una de esas habilidades que debe conocer todo interesado en las Técnicas de autosuficiencia en la Naturaleza. Las soluciones son muy variadas. Desde los cestos de varas trenzadas y la cestería en espiral hasta los cuencos de madera vaciados al fuego o las mallas de red . También es posible utilizar algunas cortezas de árbol para elaborar cuencos rápidos , de diversas formas. Muchas culturas nativas han empleado cortezas excelentes como la de abedul o de picea blanca.

              

                                                               

        En nuestras latitudes,  disponer de algunas de estas cortezas tan propicias resulta imposible. Así que buscamos en nuestro entorno otras posibilidades que puedan suplir a estas materias primas. Una opción óptima y de fácil acceso son las cortezas de las diferentes variedades cultivadas de chopos. Obtener cortezas durante la primavera, es relativamente fácil. Multitud de chopos ( Populus sp ) de plantación , crecen cultivados junto a los ríos.  Preguntar a  los propietarios para conocer las fechas de talas autorizadas donde podreis abasteceros de las cortezas ,  sin impacto alguno el medio natural.

                                                                                               

        El cesto de las fotografías que yo mismo he elaborado, está inspirado en modelos de artesanía nativa  del pueblo Déne ,  en los Territorios del Noroeste, en Canadá, donde pude observar su diseño . Esta artesanía, realizada tradicionalmente en corteza de abedul y cosida con raíz de picea, supone una fuente de ingresos importante para los artesanos locales.

        Dado que la calidad de la corteza de chopo es muy diferente a la de abedul, hay que tener presente alguna precaución. Aunque la corteza se puede mantener flexible sumergida en agua, durante bastantes días, es mejor trabajarla poco después de su extracción. Las perforaciones para  coserla, conviene realizarlas con un punzón afilado, un clavo al rojo o un pequeño sacabocados. Cuando pleguemos la corteza, especial cuidado en los lados donde  doblamos de forma paralela a la fibra, pues puede abrirse. Resulta más seguro si nos ayudamos de un listón. Manteniendo estas precauciones, podemos conseguir un plegado correcto. El cesto de muestra está cosido con cuerda trenzada a mano a partir de fibras de la corteza interior del olmo.

                  

        Es un cesto práctico porque  permite una posición estable en el suelo. Para manejarlo mejor, es recomendable añadir una tira de corteza de refuerzo o coser media vara alrededor del borde para agarrarlo más fácil y protegerlo de roturas. Se pueden añadir detalles como una pequeña tapa o incluso un mango cosido de un borde a otro. A la hora de su montaje, un pequeño truco: mejor si dejas algunas estacas clavadas en los puntos estratégicos para mantener unidos los bordes de forma provisional, mientras haces coincidir correctamente las perforaciones.

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